Kevin Johansen


Kevin Johansen: Historia de un latino al revés

Kevin, nació en Alaska (sí, en Fairbanks), pero se crió en la Argentina desde los 12 años. De madre argentina y padre norteamericano, tuvo un breve paso por el rock local con Instrucción Cívica ("Obediencia Debida", grabado en el '85, con el cual logró un disco de oro en Perú!). El 12 de Octubre de 1990, se fue a 'redescubrir' la América del Norte de su infancia. Según él, "Nueva York no es los Estados Unidos", lo cual hizo que viviera allí casi 10 años. Al poco tiempo de arribar, conocio a Hilly Krystol, dueño de CBGB's, quien lo invitó a participar de su futuro sello. Durante los '90, grabó y tocó allí como 'house band' todos los sábados, tambien en el Knitting Factory y el Mercury Lounge, entre otros. En el 2000 Kevin decide regresar a Buenos Aires, donde se instala definitivamente.

The Nada es el grupo fundado por Kevin Johansen en Nueva York, donde grabó su primer disco también titulado "The Nada" y editado por Los años luz en Argentina y por K Industrias en España. El álbum juega con muchos ritmos y elementos de las Américas, desde la cumbia, pasando por la milonga y el son cubano y a la vez manipulándolos con un sonido 'quasi' pop. "Mixture is the Future" (el mestizaje es el futuro) es el mantra del disco. The Nada sorprende por su eclecticismo, bilingüismo y sutileza de las canciones. De a poco fue conquistando a crítica y público, convirtiéndose en un referente del circuito alternativo de Buenos Aires. El interés por el disco llegó también a España, donde fue publicado por el sello K Industrias. En septiembre de 2002 Kevin participó del Mercado de Música de Vic y realizó conciertos en Barcelona y Madrid.

A fines del 2002 grabó “Sur o no Sur” en Argentina, también editado por Los Años Luz en Argentina y por Sony Music en el resto de los países de habla hispana. Este álbum, tiene el encanto de la sorpresa permanente. Sur o no sur, tal como se escucha en el disco, lo confirma como alguien no sólo ingenioso en la composición, sino también en el mestizaje estilístico y lingüístico. Su voz privilegiada, que va del grave tipo Barry White al sobreagudo de un cantante hindú, llena las canciones y vuelve a enamorar a la primera oída. Cumbias flamencas, Celtic Sambarera, Hip pop son algunos de los nombres con los que el mismo Kevin define el género de sus canciones. “Soy un des-generado” advierte finalmente a su publico.

El 2003 es el año del despegue de Kevin Johansen. La musicalizacion de un exitosa tira de TV argentina con sus canciones lo acercó a un publico masivo. Giras por Argentina, Uruguay, Estados Unidos y España confirman este momento. La consagración llegó en junio de 2003 con una actuación a sala llena en el Teatro Gran Rex, el mas grande de Buenos Aires. En julio hizo su segundo desembarco en España, con actuaciones en Madrid, Barcelona y el Festival Pirineos Sur, cosechando excelentes criticas y cuadruplicando su público del año anterior. En octubre Kevin viajó a Estados Unidos, donde actuó en la ceremonia de los premios MTV Latino. Luego siguió una gira por Miami, Nueva York, Chicago, Los Angeles y San Francisco promocionando la salida de Sur o no Sur en ese país. Finalmente Kevin terminó el año con otra sala llena del Gran Rex de Buenos Aires, el 12 de diciembre.

En 2004 el disco Sur o no Sur fue publicado en México, España y Chile. Allí se dirijió Kevin entre febrero y marzo para promocionar la salida del disco. En España realizó conciertos en Barcelona, Madrid y Valencia a sala llena y con gran repercusión de prensa. Entre julio y agosto de 2004, Kevin volvió a salir de gira con el Tour o no Tour de Sur o no Sur, que lo llevó a España (La Mar de Músicas, Madrid, Forum Barcelona 2004, Gijón y Zaragoza), Bélgica (Sfinks Festival) y Estados Unidos (LAMC y Joe´s Pub de NYC). En octubre de ese año, Kevin y su banda The Nada visitaron por primera vez Chile, presentándose en un teatro Oriente repleto de nuevos fanáticos. La sorpresa final del disco “Sur o no Sur” fue la nominación para tres premios Grammy Latinos, en categorías fundamentales como “Album del Año”, “Canción del Año” y “Mejor Video”. Entre todos estos viajes, Kevin fue grabando su tercer disco, que bautizó “City Zen”. Según sus propias palabras se trata de “aguantar la vorágine de la ciudad donde la música siempre está presente”. La música funciona como el Zen de la ciudad, y el disco refleja el espíritu urbano de las muchas ciudades donde Kevin vivió a lo largo de su vida. El disco fue presentado con gran éxito durante dos días de diciembre en el Teatro Opera de Buenos Aires.

Divertido, profundo, lúdico, inteligente, reflexivo, son solo algunos de los adjetivos con los que se pueden definir sus letras. Kevin Johansen juega, deliberadamente, con su bilingüismo consciente y nos mete de prepo en su propio imaginario. Disfrutemos pues, de este aire fresco en la música.


Otra versión...

Kevin Johansen, Crónica de un desarraigo.

A ver, por dónde empezamos a explicar esto…???

El tema tiene su gracia porque sólo sé de Kevin Johansen desde hace menos de un año.

Conocí a un argentino llamado Javier Tenenbaum en el Mercat de Música Viva de Vic del año pasado (septiembre de 2001). Me dio un sampler del sello que dirige en Buenos Aires, un sello que se llama “Los Años Luz” y a los pocos días estaba enganchado a esa recopilación en la que aparecía Axel Krygier (el único músico que conocía gracias a estar editado en España por HiTop) además de nombres como Fernando Samalea, Neli Saporiti, Liliana Felipe … y un payo de nombre nórdico KEVIN JOHANSEN que enseguida convirtió su canción “Guacamole” en uno de mis temas favoritos y que, como pude comprobar con amigos y colegas, creaba adicción.
Algún dia hablaremos de Los Años Luz (vale y valdrá la pena, un sello con tan buen gusto musical no es –digamos- muy habitual), ahora toca hablar de Kevin Johansen y lo hago con el único bagaje musical de haber escuchado su cuarto disco (The Nada. 2001)

Los papeles que me han pasado hablan de que Kevin nació en Fairbanks, Alaska, de padre norteamericano y madre argentina. Ha vivido, por azares de la vida en San Francisco, Buenos Aires, Montevideo y Nueva York. Por tanto no es de extrañar que presente un cuadro de desarraigo musical agudo en el que sus principales síntomas sean un bilingüismo consciente y un nomadismo estilístico de prolongado efecto cosmopolita.

Allá por los años 80 formó parte de un grupo llamado Instrucción Cívica (editaron un único disco: “Obediencia Debida” 1985) en el que también estaban Fernando Samalea y Axel Kryger (vease catálogo de Los Años Luz).

Y el 12 de octubre de 1990, después de años de despiste porteño entre Montevideo y Buenos Aires, se instaló en Nueva York. Allí se prodigó en diferentes proyectos tocando en escenarios como la Knitting Factory y el Mercury Lounge. Se hizo amigo de Hilly Kristol, el dueño del CBGB (el local de los Ramones, los Talking Heads y tántos mitos del under neoyorquino) y éste propició que grabara cuatro discos (el último es, precisamente “THE NADA”).

Y va, y nuestro amigo vuelve a Argentina un poco antes de la gran crisis económica del país del populismo peronista y del corralito cabrón. Cosas del nomadismo y del desarraigo.
Pero los tiempos difíciles exigen soluciones rápidas y eficaces y su cuarto disco llega a nuestro país, de bolsillo en bolsillo y de va corriéndose la voz de que su disco es bueno, muy bueno. K Industria Cultural toma nota y decide publicar “The Nada”. Una gran decisión que agradecerán los buenos amantes de la música y los aventureros viajeros que gustan de asomarse a ventanas y de colgarse de las barandillas de balcones con amplias vistas.

“The Nada” fascina inmediatamente por la personalidad de Johansen. No es un músico con el que podamos establecer rápidas y fáciles comparaciones (eso que nos gusta tánto a los de la prensa). Lo tenemos jodido. Johansen canta en castellano y no hay muchas comparaciones que hacer , cuando lo hace en inglés, tampoco.

Como él mismo dice, hace cumbias tangueras, habaneras en inglés, reggae porteño, baladitas tipo Leonard Cohen… Como dicen los periodistas argentinos: “es neoyorquino en Buenos Aires y argentino cosmopolita en Nueva York, desfasado en Montevideo casi tanto como en Alaska.”
Y si me permiten, a un servidor la intuición le dice que Johansen es algo así como Gato Pérez, un porteño viajero y lúcido, con el suficiente desapego como para iluminar culturas vecinas, llamadas a mestizarse con el futuro y a pernoctar con extraños acentos y colores.
Johansen es un músico ilustrado, cargado de genuino cosmopolitismo y de suficiente música como para revolvernos las tripas, con su rock contenido, su pop de línea clara y su intransferible sexto sentido viajero.

Kevin Johansen es un nuevo visitante al que hay que abrir la puerta y darle la mejor de las bienvenidas: LE ESTÁBAMOS ESPERANDO, NUESTRA MÚSICA SE LO AGRADECERÁ.


“Mixture is the future”
Kevin Johansen

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